En noviembre de 2011, Alberto Etchegaray, Director Independiente de BOARD, fue entrevistado por la revista Poder & Negocios, Chile, publicándose un artículo bajo el título “Los directores debieran aumentar el sano escepticismo”.
En noviembre de 2011, Alberto Etchegaray, Director Independiente de BOARD, fue entrevistado por la revista Poder & Negocios, Chile, publicándose un artículo bajo el título “Los directores debieran aumentar el sano escepticismo”.
En esta entrevista, el Sr. Etchegaray revisa los principales aprendizajes después del caso La Polar, el rol de la autorregulación en los gobiernos corporativos de las empresas en Chile, así como la discusión sobre alcances legales y cambios normativos que podrían venir en el futuro.
A continuación lo invitamos a leer íntegramente esta entrevista:
“LOS DIRECTORES DEBIERAN AUMENTAR EL SANO ESCEPTICISMO”
El caso La Polar marcó un antes y un después en el mercado. Eso lo tiene claro el abogado Alberto Etchegaray, quien cree que las cosas van a cambiar mucho en las empresas de la mano de la autorregulación. Sin embargo, también advierte sobre la “discusión” que se está generando sobre si las penas asociadas a la Ley de Valores son lo suficientemente altas respecto a los delitos y fraudes que se cometen.
Por: Bernardita Serrano
Bajo el prisma de Alberto Etchegaray, abogado del estudio Avendaño & Merino y ex superintendente de Valores y Seguros, casos como el de La Polar ayudan a perfeccionar el sistema y a generar conciencia entre los directores de empresas del rol que cumplen. “Pasó con el caso Chispas, con Schwager, el caso Fasa y ahora está pasando con La Polar. En la medida de que hay más conciencia cultural, se pone más atención respecto de cómo están funcionando los gobiernos corporativos”.
Pese a esto, Etchegaray, que además es director de Board Institute for Corporate Governance & Strategy, asegura que en temas de gobiernos corporativos Chile ha avanzado mucho. Según cuenta, no hay punto de comparación con lo que pasaba hace 10 o 15 años. Después de varias reformas legales se ha mejorado la estructura, el marco jurídico y el funcionamiento de los directorios. El problema, dice, está en que cada cierto tiempo somos testigos de “algunos casos emblemáticos” que hacen creer una situación de crisis. “A pesar de que se han ido mejorando los estándares y la normativa, siempre va a existir la posibilidad de que ocurra alguna conducta equivocada, algún fraude. Es muy difícil tener la seguridad de que estas cosas no van a ocurrir”, explica.
Si bien no se puede tener seguridad, lo cierto es que sí se puede aprender de los errores y enmendar el rumbo. Es ahí donde para Etchegaray está la clave.
–¿Por dónde debiera venir el aprendizaje después del caso La Polar?
–A todos, accionistas, directores, auditores, fiscalizadores, corredoras, mercado, nos faltó, y aún nos falta, una dosis de sano escepticismo con la información entregada. El aprendizaje para quienes ejercen el rol de director es que debería aumentar el sano escepticismo respecto a la información que les entregan. Ese sano escepticismo, orientado a la creación de valor de la empresa, debe ser visto como una forma de apoyar a la administración y de demostrar que se está ejerciendo el deber de cuidado. Sin ser una exigencia legal, la práctica de buen gobierno corporativo de un director debiera considerar el chequeo de información.
–¿Cree que los directores tienen conciencia de eso?
–El enorme daño que generó La Polar a muchos inversionistas, y el enorme daño reputacional que se le genera a algunos de los propios directores engañados por los ejecutivos, debiera tener impacto. Me imagino que todos los directores tenderán a dedicarle mayor tiempo a la preparación de los directorios. Pero también a cotejar la información con la opinión de terceros. El aprendizaje obliga a que el estándar de dedicación aumente, pero no es posible establecer una medida única. Ahora, ese mayor tiempo dedicado no es gratis y debiera implicar un aumento en las dietas.
–¿Debiera establecerse un límite de directorios que una persona pueda integrar?
–No creo que una norma deba fijar el límite. Las personas inteligentes funcionan a base de incentivos y se dan cuenta de los riesgos que están corriendo si asumen muchos directorios.
“La evidencia muestra que en Europa y Estados Unidos cuesta más que en Chile encontrar gente para participar en directorios de empresas con mucha exposición. En esos países existe una creciente reticencia a participar porque les han aumentado la carga de trabajo, el riesgo reputacional y porque arriesgan su patrimonio en caso de responder por responsabilidad. De hecho, en Japón esta dificultad llevó a que se dictara una norma que acotó la responsabilidad de debido cuidado de un director a dos años de la dieta que recibe, en la medida que no cometa un delito”.
–¿No debieran venir cambios para apoyar que los profesionales quieran estar en los directorios?
–En Chile hay un alto interés por formar parte de los directorios. Lo que creo que va a ocurrir es que como hay inquietud por los alcances de su responsabilidad y el aumento del riesgo, los directores van a comenzar a tener mucho más cuidado en aumentar su nivel de preparación. Los directores debieran estar en constante formación.
–¿Están poco preparados los directores?
–No es que estén poco preparados, pero no está incorporada culturalmente la práctica de la actualización permanente.
“Otra consideración es que los accionistas van a tener que evaluar la incorporación de perfiles de directores con habilidades complementarias. Sería ilusorio creer que un director puede saber de todas las materias. Hay que encontrar el complemento más correcto para cada compañía. Hace 15 años no teníamos presente consideraciones de libre competencia, de medio ambiente, ni de protección al consumidor. Evidentemente eso lleva a que los directores estén sujetos a una mayor carga y eso requiere directores más preparados y directorios profesionalmente más complementarios”.
–Más allá de la autorregulación, ¿se debieran introducir cambios a la ley?
–La respuesta populista diría que hay que aumentar la regulación. Pero la evidencia demuestra que la normativa y el marco jurídico que tenemos están en línea con los países más desarrollados. “Evidentemente sería una tontera no estar abierto a ajustes. Pero hay que tener en mente que si se producen fraudes como los que hemos visto, ellos no están asociados a fallas del marco normativo sino que a conductas individuales”.
“Una de las normativas que uno sí podría adoptar es una que ya existe en Estados Unidos y que obliga a las empresas a instalar un “teléfono rojo”. Es decir, una plataforma comunicacional en la que cualquier miembro de la organización puede entregar anónimamente información al directorio de un fraude que se esté cometiendo”.
“Además, es probable que las empresas deban evaluar la política de stock options en favor de los ejecutivos. De hecho, la política que tenía La Polar demostró ser poco conveniente para los accionistas. Es necesario establecer una política en donde los stock options vayan en línea con el rendimiento y la sustentabilidad financiera de largo plazo de la compañía”.
Sanciones
En el caso La Polar, el fin no se ve cercano. Mientras que los acreedores y la empresa llegaron a un acuerdo de pagos que permitirá mantener a la empresa en pie, los ejecutivos y directores están viviendo semanas complicadas. La SVS tiene un proceso en curso y la Fiscalía hace lo propio.
–¿Cree que esta vez las sanciones podrían incluir penas de cárcel?
–La Ley de Valores es bien amplia. Incluye muchas obligaciones pero no todas las infracciones están asociadas a delitos. Confieso que está siendo materia de creciente discusión en el mercado y entre los legisladores si las penas asociadas a esos delitos son suficientemente altas, no solo como retribución por el daño generado, sino que además como elemento disuasivo. Creo que es legítimo, en atención a que en Chile es difícil llevar a la cárcel a responsables por los delitos asociados a la Ley de Valores, que se evalúe la pertinencia de hacer un ajuste en la graduación de las penas.
“El hecho de que la Fiscalía esté imputando el delito de lavado de activos, que no es un delito propiamente de la Ley de Valores, está vinculado con el reconocimiento de que es difícil que alguien vaya a la cárcel por delitos vinculados a dicha ley”.
Codelco y su gobierno corporativo
Hace menos de un mes, la compañía minera anunció en conferencia de prensa la decisión del directorio de ejercer la opción de compra sobre Anglo American Sur. Parecía negocio redondo, pero a los pocos días la idea se derrumbó cuando Anglo American decidió vender su filial a la japonesa Mitsubishi. Más allá de la polémica, a Etchegaray le preocupa la señal que dio el directorio de Codelco, “apenas estalló la dificultad“, de reunirse con el Presidente y sus ministros en La Moneda. “Entiendo que el gobierno esté legítimamente preocupado, porque las implicancias financieras para el Fisco son brutales. Pero desde el punto de vista estricto de gobierno corporativo, aquí hubo una mala señal”, asegura. Según cuenta, el objetivo principal que tenía la reforma a la ley de gobiernos corporativos de Codelco de hace unos años era justamente que los ministros no participaran del directorio, tal como lo requería la OCDE.
–Más allá de eso, ¿no le llama la atención que el directorio no hubiera previsto lo que podía pasar?
–Aunque es fácil ser general después de la batalla, yo diría que no fue del todo prudente hacer con tanto bombo el anuncio que se tenía en el bolsillo la opción. Hoy uno escucha a la gente de Codelco y a la de Anglo American defender con tanta vehemencia sus puntos de vista que no cabe duda que estamos en presencia de una cuestión interpretativa que se resolverá en los tribunales.
Para leer esta entrevista en su publicación original puede descargarla aquí.